Desde la cima del cerro Paidahuen, Monica Cortés observa el extremo Oriente de la ciudad de Los Andes y su cerro de la virgen. En las faldas del cerro pasa el Rio Aconcagua y a su alrededor se desarrolla toda la vida Aconcaguina, con nuevas poblaciones, pequeñas y medianas industrias, una población creciente por las actividades mineras principalmente, que trae bondades a la ciudad, pero que también produce contaminación y degradación del ambiente. En primer plano, se observan petroglifos casi desconocidos por la gran masa de habitantes.
domingo, 28 de febrero de 2010
Un verdadero tesoro en la ciudad de Los Andes
Desde la cima del cerro Paidahuen, Monica Cortés observa el extremo Oriente de la ciudad de Los Andes y su cerro de la virgen. En las faldas del cerro pasa el Rio Aconcagua y a su alrededor se desarrolla toda la vida Aconcaguina, con nuevas poblaciones, pequeñas y medianas industrias, una población creciente por las actividades mineras principalmente, que trae bondades a la ciudad, pero que también produce contaminación y degradación del ambiente. En primer plano, se observan petroglifos casi desconocidos por la gran masa de habitantes.
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